Trump amenaza cierre de Gobierno si los demócratas no financian el muro con México

El Presidente Donald Trump declaró este domingo que estaría dispuesto a forzar un cierre presupuestal del Gobierno Federal, el próximo 1 de octubre, si los demócratas no aprueban la construcción de un muro fronterizo con México y otras medidas de restricción de la inmigración legal e irregular.

“Estaría dispuesto a cerrar el Gobierno si los demócratas no nos dan los votos para seguridad fronteriza, lo que incluye el muro”, escribió en Twitter

En ambas ocasiones, los demócratas rechazaron financiar el muro y Trump acabó cediendo al firmar una extensión de los fondos federales.

Sí hubo en enero un breve shutdown de tres días coincidiendo con el primer aniversario de la toma de posesión del presidente.

Entonces, lo propiciaron los demócratas después de que Trump y los republicanos trataran de usar como arma de negociación el futuro legal de los dreamers, los inmigrantes indocumentados que llegaron de niños a EE UU. La crisis se salvó con un acuerdo entre ambos partidos que dejaba de lado la situación de ese colectivo.

Con su amenaza de un cierre de Gobierno, Trump vuelve a sus instintos más rupturistas y desoye a la cúpula conservadora del Congreso que apuesta por una extensión de fondos exenta de polémicas. El mandatario atiza de nuevo el discurso antimigración con el objetivo de contentar a su base más escorada y evidencia su frustración por incumplir su promesa electoral de levantar un muro con México que entonces afirmaba que pagaría el país vecino. Pero la jugada puede ser muy arriesgada porque un hipotético shutdown cuando termine el año fiscal, el 30 de septiembre, tendría lugar apenas cinco semanas antes de las elecciones legislativas que decidirán si los republicanos mantienen el control de las dos Cámaras del Congreso y serán un claro examen al presidente.

Trump ha pedido 25.000 millones de dólares al Congreso para levantar un muro a lo largo de toda la frontera con México que complete los tramos actuales con barrera.

El muro se convirtió en emblema electoral de la demonización de Trump con la inmigración irregular. Sin embargo, todo lo que ha conseguido el mandatario son 1.600 millones en el último presupuesto para renovar barreras actuales pero no para construir nuevas. La obsesión del republicano es mostrar avances a sus votantes en su cruzada contra la inmigración. Ya lo intentó en mayo con su política de separación de padres e hijos indocumentados en la frontera pero en junio tuvo que derogarla tras desatar una polémica mayúscula, incluso entre las filas conservadoras.

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