A los 85 años de la muerte de Marie Curie, recuerda la historia de la científica

El 4 de julio de 1934 murió Marie Curie, la ‘madre de la física moderna’. Descubrió el radio y el polonio en 1898 y fue la primera mujer en obtener un Premio Nobel en 1903.

Fue un icono científico de principios del siglo XX.

Marie Curie obtuvo el Nobel de Química de 1911 por su descubrimiento del radio. Años antes, en 1903, había logrado ya el preciado galardón en la modalidad de Física de forma conjunta con su marido, Pierre Curie, y el profesor Henri Becquerel por sus investigaciones sobre la radiactividad.

Marie Salomea Sklodowska Curie (1867-1934) abrió para todos ellos una senda hasta entonces minoritaria. Doblemente precursora, fue modélica como investigadora y adelantada como mujer. No solo tenía una mente privilegiada: fue también una excepción en una sociedad en la que el papel de la mujer era otro y sobresalir en cuestiones científicas era una rareza.

De su Polonia ocupada llegó a París en 1891 para estudiar en la universidad de La Sorbona. Había que tener coraje y determinación para adentrarse en las complejidades de la vida universitaria parisina siendo extranjera.

Pocos años después consiguió la licenciatura de Física y un año más tarde la de Matemáticas. Por esa época conoció al profesor de Física Pierre Curie, con quien formó el tándem adecuado para investigar juntos y desentrañar las causas de la radioactividad. Se casaron en 1895, poco después de empezar a trabajar juntos.

El reconocimiento internacional no se hizo esperar, pero Curie tuvo que seguir en solitario tras la muerte de su marido, en 1906. De forma indirecta, la muerte de Pierre Curie facilitó que la cátedra de Física de La Sorbona que le había sido otorgada pasara a su esposa. La científica tuvo así la oportunidad de ser la primera mujer que impartía clase en la Universidad.

En el terreno de la investigación, Pierre y Marie Curie ya habían logrado aislar en 1898 el polonio, denominado así en alusión a la Polonia natal de su descubridora. El Nobel de Química de 1911 supuso un nuevo reconocimiento internacional. Si en 1903 se convirtió en la primera mujer en recibir el Nobel, en 1911 pasó a ser la única persona en obtener el preciado galardón en dos campos científicos distintos.

Para Marie Curie, investigar fue sufrir y vivir, encontrar la meta soñada que todo ser humano necesita para anclarse en la felicidad, por muy efímera que sea. Con cierta dosis de sacrificio, ya que sus trabajos en el laboratorio le producían llagas y quemaduras frecuentes. No vivió encerrada en la ciencia. En la I Guerra Mundial organizó una serie de coches con servicios radiológicos que se trasladaban continuamente a los hospitales de campaña. En más de una ocasión los condujo ella misma.

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